Abordamos este poemario como un sosegado delirio. El viaje que propone consta de tres fuerzas vitales. La ocultación, el deseo y “la refracción” en la palabra. La exploración del “yo poético” se expone, más allá del territorio lírico, en un ejercicio de dialéctica hegeliana. El Lenguaje simple y profundo –la tesis–, requiere de lo oculto, de lo desconocido y su exaltación. La apropiación que sigue, la de la imagen y el sentido, –la antítesis–, se cristaliza en los altares de sal. Aunados en la palabra, sin tejidos externos ni costuras, refractan la luz. Las ondulaciones que se forman, oceánicas para el ojo, se elevan con el viento y regresan de nuevo a su orígen. Este movimiento –la síntesis–, es constante como el de las olas; corroe y a la vez, transforma.

Este poemario digital se compone de tres fuerzas naturales. La ocultación, la exploración del deseo y la palabra. Abordamos este viaje en un sosegado delirio. La intimidad, el “yo poético”, se desnuda en un ejercicio de dialéctica hegeliana: tesis, antítesis y síntesis. Más allá del territorio lírico, una palabra simple –y profunda– requiere de lo oculto, de lo desconocido y su exaltación. La apropiación que sigue, la de la imagen y el sentido, crece en los altares de sal. Aunados en la palabra, sin tejidos externos ni costuras, dan luz al gran océano –la síntesis– que se eleva con precisión en el viento y vuelve a su orígen. Este mismo movimiento corroe y a la vez, transforma.

Ceiba enferma

(Se recomienda el uso de audífonos para escuchar la canción después de leer el poema)

En el hervidero de gases

de esta ceiba enferma
nacen pequeños brotes

de hombres y mujeres.

No duermen,
cierran sus ojos
cuando el murciélago
roba sus frutos

y esperan amontonados

el canto de los gallos

para iniciar su viaje.

La ceiba
no los puede alimentar.

La putrefacción los persigue,
pero ellos rompen la piel de los gusanos

con sus propios dientes,
trepan la corteza llena de espinas
y escalan entre larvas y carne muerta.

En la sangre de viejas heridas
de las ramas más altas
crece una flor dulce,

   la promesa
   de los que sobreviven.